RESEÑA

 

No sé lo que me sucede entre aquellas frías paredes, tal vez sea la decoración. Demasiado blanco confundiendo mis negras ideas y luego ese rojo, chillando, a mis ojos. No soy capaz de hallar la inspiración. Me siento pérdida, diría que hasta fuera de lugar o tal vez ¿presionada?

Sin embargo, en mi reducida habitación, donde falta incluso el aire y el poco que convive conmigo, he de compartirlo con mi perra y el gato, aun cuando huele a cerrado y es la humedad la que predomina, todo en él es motivo de escritura. Incluso el pedo entre las sábanas, que termina contaminando aún más la estancia, dejándola cubierta de una sugerente fragancia y de la pregunta qué carajo has comido, para llegar a esa mezcla tan explosiva.

Son las cuatro menos diez de la mañana y me desvelo con la idea fija de que tengo que escribir éste tropel de palabras absurdas. La mano derecha va totalmente descoordinada, escupiendo manchones de tinta que habrá que pasar a limpio. Mis ojos todavía están durmiendo pero la mente no para de viajar y debe esperar por el resto del cuerpo. Me explico: están agolpadas en mi cabeza. Palabras, ideas, imágenes, todas juntas, todas empujando por salir a la vez. Es de locos ¡malditas musas!

¿Por qué no pueden aparecer en otro momento más normal del día? Estoy empapada en sudor frío y tengo ganas de orinar, pero debo escribir. Los guerreros han derribado las murallas y están entrando. Quieren bajar el puente. Vienen a por ellas, lo sé. Debo protegerlas, he de conducirlas a un lugar seguro dentro de mi cabeza. Donde no las puedan hallar. Tengo que darme prisa y bajar a las mazmorras para desenterrar el viejo túnel secreto y salir al exterior con ellas. La puerta a la otra dimensión se ha abierto. Tal vez ha llegado el momento de darlas a conocer, aunque aún me posee la inseguridad.

He terminado mi libro y me piden una “reseña” (ni siquiera sé lo que significa). He tenido que mirar el viejo diccionario… (noticia y análisis somero de una obra literaria, pone)… pero esto es lo que me dicta la cabeza, -yo sólo escribo…

inicio un viaje a la insustancial e insegura adolescencia. Vacío y perdido me encuentro. Fantasmales figuras me rodean, incorpóreas mentes, vejestorios con demasiadas normas, ¡pobres de espíritu! Luces estrambóticas rodean a jóvenes estúpidos que no quieren más que destacar por vanidades. La orquesta no para de sonar por nadie. Para todos suena la música, a unos puede ser jazz, a otros una sinfonía, para mí es un constante golpeteo sin sentido. Un maltrato a las notas musicales, pero la pista de baile es común para todos. Un vulgar pastizal plantado de centeno donde perderte es lo más fácil y lo peor, caer por el abismo. Sólo la melodía de un viejo tiovivo me abre la luz del final del túnel, antes de que caiga… necesito descansar…”

-…y yo también. Desde luego no sé si esto es una crítica, somera ya digo que no. Me identifico con Holden pero el autor, es como ese pedo del principio. De mal gusto. He sentido aversión por él; por sus mujeres.

Maribel Díaz

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