CADA ATARDECER…

… Tus ojos engendran un orgasmo

que pronuncia mi boca,

mientras,

nuestras manos sellan correo certificado lacrando: “deseo”.

Deseo poseer tu nombre

y que muera el tiempo,

volviendo a amarte.

 

Maribel Díaz (5.6.17)

Fotografía de Francisco Carlos

Publicado en Poesia | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

TRAGO DE CANCIÓN

Creí no ser capaz de amar,
pero tú me enseñaste una lección y ahora,
la repaso a solas, día a día.
Creí ser capaz de olvidar,
pero tú te ocupaste de que no fuera así,
y aún tontamente,
recuerdo que te ame… y me duele.
Me duele porque no sé de ti,
porque no quise conformarme.
‘”O todo o nada”- te dije…
y nada tengo… si no estás tú…
y ya ves o mejor no ves, aun sufro.
Y para cuando me piden que escriba de amor,
no sé hacerlo sin escuchar algunas canciones…
y hoy trago una copa de vodka con limón,
y siendo insuficiente su amargor,
la aderezo con unas gotas de
“lágrima”… (ha dejado de ser mi bebida favorita)
Maribel Díaz (25.4.17)

Publicado en Poesia | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

EN UN SEGUNDO

 

 

 

 

 

 

 

 

Se la amante que mantiene indiferente la lápida de amor.

No profanes el sepulcro.

Se la amante de los suspiros exiliados hasta el borde de la roca.

No dudes en el precipicio.

Permanece inmóvil, mimetizada en esencia perecedera.

Acecha el alimento, el declive por amar.

No malgastes tu fuerza pronunciando el te quiero nupcial.

Se la amante que esperan de ti.

Seduce,

y reza para apresar el vivo deseo de aparearte,

y entre cortinas de follaje, devora.

Entrelaza las piernas tejiendo redes, atrapa el deseo y eyacula.

Se la “Mantis” silenciosa que muda los “te quiero” dejados en la piel.

Se y no des nombre a ésta lápida que encierra mi roca.

Pueden los días deambular, lo sé

y completar el ciclo para dar comienzo a otra forma

que no sea animal,

mas sé que soy mortal y la roca,

polvo será en un orgasmo… en un segundo.

© Maribel Díaz (5.3.17)

 

 

Publicado en Poesia | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

EN LA ARENA

Luna pintada de cráter,

ojo esférico,

plena sombra menguando,

todo movimiento de marea.
(M.D. 8/4/17)

Publicado en Poesia | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

SOMBRAS: MUERTE DE UNA VIDA

 

De nuevo, un amanecer rojizo nos brindaba otra oportunidad para continuar vivos. Era como si sus rayos hubiesen absorbido la sangre de los derrotados, para luego derramar lágrimas de fuego sobre ellos. Desde aquella torre defensiva donde me encontraba, ponía empeño en distraer la mente, con el turno de vigilancia asignado. Difícil misión con la rabia comiéndome los pies, por no poder hacer nada. La noche anterior había sido dura, como venía sucediendo hacía ya muchos meses. Meses de incruentas batallas contra un enemigo que no veíamos. Una vez más, mis jóvenes ojos serían testigos cómplices de la masacre acontecida, desconociendo la suerte de mis padres.

-¿Estarían ellos ahí abajo?-

Lo peor ocurría cuando aquel sol rojo, desde lo más alto, y en su máximo apogeo, iniciaba su abrazador beso. El hedor de miles de cuerpos salvajemente mutilados que yacían en el páramo, sin que nadie se atreviera a dar cabida a aquellos huesos en una improvisada sepultura. Ese hedor me acompañaría hasta la hora de mi muerte.

Todo comenzó aquel día en que a un brillante investigador, se le ocurrió la fórmula para dar vida a las sombras. Algo se descontroló, y cientos de figuras gélidas habían invadido nuestras vidas. La noche, el momento para la diversión, para el esparcimiento, para disfrutar de unas horas con los tuyos antes del descanso, se había convertido en una eterna hechicera de insomnios y pesadillas. Aquellas extrañas formas sin sentimientos, dominadoras de la oscuridad, se alimentaban de ella, creciendo y adaptándose para congelar todo a su paso.

¡Nada con una pequeña partícula de calor debía quedar vivo!.

Se habían ensañado con la especie que las creo, pero mis tristes ojos hacía tiempo que no veían sobrevolar a ningún buitre, para que algo diera cuenta de aquellos cuerpos. Ahora más que nunca necesitamos la luz. Habíamos vuelto a la época de las cavernas y ocultándonos bajo tierra, en bunkers diseñados para supervivientes, sobrevivíamos iluminando la esperanza con cientos de focos. Esperábamos nuestra suerte: ser nombrados en aquella lista para la batalla de la noche, pudiendo desahogar mis pies rabiantes hallando una muerte rápida, o seguir muriendo lentamente en aquel búnker, de vivientes.

® Maribel Díaz (14.11.16)

Fotografías: Yolanda L.

Publicado en Relato | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

TEMPORALIDAD RECURSIVA

 

tiempo

La alarma comenzaba a sonar. El reloj había vuelto a estropearse. Ése maldito temporizador no le daba tregua, pero no era lo único que fallaba en aquel infierno blanco. Algo o alguien lo observaba, ¿pero qué o quién?. Llevaba años atrapado y aislado en aquel bucle. Cada mañana bien temprano, antes incluso de que el amanecer comenzara a despertar, realizaba el mismo ritual que le mantenía con vida en aquel hostil paraje. Él y su miedo, se enfundaban dentro de ropas térmicas, luego las cubría con un preciado traje compuesto de pantalón y chaqueta, de un material ligero, transpirable y muy confortable, diseñado para esquiadores de alta montaña y resistente a aquellas temperaturas. Era su mayor trofeo. En algunas ocasiones, utilizaba las pieles de animales a los que había dado caza para alimentarse, cubriéndose con ellas y no deteriorar aquella prenda tan sofisticada, pero ese día, algo o alguien, le hizo decidirse por aquella vestimenta. Se la había quitado a aquel pobre infeliz antes de que la nieve se lo tragase; sólo tenía un inconveniente: era un faro de colores llamativos para tanto blanco y temía ser él, el blanco. Aún hoy se preguntaba de donde había salido aquel extraño y cómo llegó a estar tan cerca.¿Quizás escuchó su S.O.S.?

Después, derretía algo de nieve con la que poder hacer un poco de sopa con aquella pasta liofilizada, para nutrirse y calentar su cuerpo aún dormido, llenando con los restos su cantimplora. Repasaba los estantes haciendo inventario de los víveres y memorizaba una lista con la compra a realizar. Una rutina BIOS que lo mantenía distraído. Luego, comprobaba las compuertas, sus engranajes y baterías. Recorría uno a uno los pasillos de aquella vieja instalación científica con el temor siempre tras él, de que no fallara el temporizador, o de que la nieve no hubiese cubierto demasiado las placas solares, o que los vientos no hubiesen roto las parabólicas que lo mantenían comunicado con el mundo, sí es que seguía estando ahí fuera (él confiaba en ello enviando sus S.O.S a diario, aunque no obtuviese respuesta).

Tras cada puerta, la incertidumbre de donde hallaría su final, le restaba años a su congelada vida. Por último, revisaba las armas, se aprovisionaba de munición, llenaba una pequeña mochila con algunos víveres y cogía su cantimplora; calzándose aquellas viejas y ridículas raquetas, salía al exterior. Antes de iniciar la búsqueda de alimentos en las trampas por él preparadas o de todo resto que le fuese de utilidad, comprobaba las placas y las antenas, y alejándose de la seguridad conocida, tomaba la precaución de borrar sus propias huellas.

No habría avanzado más de mil raquetas cuando una de ellas crujió bajo sus pies, para sentir como si algo le hubiese atravesado el pecho. La cabeza comenzó a darle vueltas y un monótono y persistente sonido le perforaba los oídos. Aturdido, cayo al suelo; y la nieve se derretía en un charco de sangre caliente. Llevo su mano al pecho y el rojo lleno sus ojos…

El reloj ha vuelto a estropearse. Ha hecho saltar la alarma: maldito temporizador que no me da una tregua. No sé porque presiento, que hoy no será un buen día.

© M.D. (16.11.16)

Fotografía de Francisco Carlos

Publicado en Relato | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario